Hace años que vengo muy caliente con respecto al club del cual soy hincha. El futbol ocupa uno de los lugares más importantes en mi vida (quizás el más importante) y ver lo que pasa institucionalmente en la vida de Central me pone tan depresivo que me tomaría un avión hoy mismo a Rosario y ejecutaría uno por uno a las "personas" que llevaron a la ruina a uno de los grandes de Argentina. Es verdaderamente lamentable como Vesco, Scarabino, Bracamonte, Vignatti y compañía han saqueado hasta el último peso con sus negocios sucios. Pero claro, estos señores no tienen verguenza y como en este país el que no chorea es un boludo, ellos potenciaron la cosa hasta quedarse con el primer puesto. Podes robar un poco y hasta pasar desapercibido, pero ellos no conforme con eso, fueron robando cada vez más y más hasta que prácticamente no quedó nada. Entonces, recién ahí apareció la "justicia" y los apartó del cargo e intervino el club llamando a elecciones. Claro, aparezcan cuando quieran muchachos que mientras tanto hace 20 años que no damos una vuelta a nivel local. Y obviamente no vamos a pedir mucho, ya que estos chorros, en vez de estar pudriendose en el peor de los calabozos, caminan por la calle como si nada disfrutando de la guita que robaron y encima planean tácticas para algún día poder volver al club.
Es increíble como hasta la barra brava tenía su negocio en el club. Resulta que estos señoritos representaban (espero estar en lo correcto al hablar en pasado) a la mayoría de los juveniles de las inferiores y decidían quien llegaba a primera y quien no, ya que si les dabas la espalda tenías que buscarte otro club. Si, leyeron bien, la barra brava era dueña de nuestras inferiores. Totalmente ridículo!!! Lo que demuestra hasta donde hemos llegado. Luego, estos tipos cuidaban a los dirigentes y no permitían que nadie los insulte en la cancha como quedó más de una vez demostrado, como con aquel incidente el día en el que abrieron la puerta de la popular a la platea con la excusa de que una señora se había desmayado y golpearon a unos cuantos plateistas. De terror las mentiras de Scarabino para justificar estos actos. Y encima la barrita esta se hace llamar hinchas...
El futbol se ha convertido en una verdadera mafia, mucho dinero se mueve en este negocio y uno de los principales pesos pesados es el señor Julio Grondona. Este gordo que ya da asco decide quien sale campeón, quien desciende, quien entra en las copas, etc, etc. El dinero de la televisión va para bosta y las gallinas y el resto se reparten las migajas. En primera somos veinte equipos señores, todos deberíamos ganar por igual. Y sino inventence un torneo entre Macri y Aguilar y que jueguen entre ellos solamente.
Lo de Arsenal es lamentable. Grondona lo va llevando de a poquito hasta lo más alto y no me extrañaría que dentro de poco salga campeón de algún torneo. Un club que tiene no más de cien hinchas como hace para subsistir? Si hasta Yupanqui debe tener más convocatoria.
Obviamente la mAFiA y Central no se llevan bien. Le debemos varios millones de pesos y como no tenemos un mango para pagarles, ellos nos van a mandar a la B. Casi que no hay duda sobre eso.
Ojalá Usandizaga sea un iluminado y pueda revertir esta situación. Rosario Central es demasiado grande como para estar viviendo el peor momento en su gloriosa historia. Lejos quedó la década del setenta en la que barríamos a cualquiera en nuestro estadio. Eramos una maquinita que nadie paraba. La hinchada de Central es inmensa, demasiado grande como para estar soportando este dolor, pero esto nos va a hacer más fuertes aún y va a lograr que salgamos adelante. Este debe ser el comienzo de una nueva era, dejar atrás a todos los chorros y volver a ocupar el lugar que nos merecemos. Tenemos que empezar a hacer las cosas bien, este club es una mina de oro del que muchos quieren sacar provecho. Jamás debemos esperar tanto tiempo como hicimos hasta ahora. Al primero que se quiera hacer el boludo lo tenemos que escrachar públicamente y alejarlo de la institución lo antes posible. Con la pasión de la gente no se juega.
Porque esto es Central...
Es increíble como hasta la barra brava tenía su negocio en el club. Resulta que estos señoritos representaban (espero estar en lo correcto al hablar en pasado) a la mayoría de los juveniles de las inferiores y decidían quien llegaba a primera y quien no, ya que si les dabas la espalda tenías que buscarte otro club. Si, leyeron bien, la barra brava era dueña de nuestras inferiores. Totalmente ridículo!!! Lo que demuestra hasta donde hemos llegado. Luego, estos tipos cuidaban a los dirigentes y no permitían que nadie los insulte en la cancha como quedó más de una vez demostrado, como con aquel incidente el día en el que abrieron la puerta de la popular a la platea con la excusa de que una señora se había desmayado y golpearon a unos cuantos plateistas. De terror las mentiras de Scarabino para justificar estos actos. Y encima la barrita esta se hace llamar hinchas...
El futbol se ha convertido en una verdadera mafia, mucho dinero se mueve en este negocio y uno de los principales pesos pesados es el señor Julio Grondona. Este gordo que ya da asco decide quien sale campeón, quien desciende, quien entra en las copas, etc, etc. El dinero de la televisión va para bosta y las gallinas y el resto se reparten las migajas. En primera somos veinte equipos señores, todos deberíamos ganar por igual. Y sino inventence un torneo entre Macri y Aguilar y que jueguen entre ellos solamente.
Lo de Arsenal es lamentable. Grondona lo va llevando de a poquito hasta lo más alto y no me extrañaría que dentro de poco salga campeón de algún torneo. Un club que tiene no más de cien hinchas como hace para subsistir? Si hasta Yupanqui debe tener más convocatoria.
Obviamente la mAFiA y Central no se llevan bien. Le debemos varios millones de pesos y como no tenemos un mango para pagarles, ellos nos van a mandar a la B. Casi que no hay duda sobre eso.
Ojalá Usandizaga sea un iluminado y pueda revertir esta situación. Rosario Central es demasiado grande como para estar viviendo el peor momento en su gloriosa historia. Lejos quedó la década del setenta en la que barríamos a cualquiera en nuestro estadio. Eramos una maquinita que nadie paraba. La hinchada de Central es inmensa, demasiado grande como para estar soportando este dolor, pero esto nos va a hacer más fuertes aún y va a lograr que salgamos adelante. Este debe ser el comienzo de una nueva era, dejar atrás a todos los chorros y volver a ocupar el lugar que nos merecemos. Tenemos que empezar a hacer las cosas bien, este club es una mina de oro del que muchos quieren sacar provecho. Jamás debemos esperar tanto tiempo como hicimos hasta ahora. Al primero que se quiera hacer el boludo lo tenemos que escrachar públicamente y alejarlo de la institución lo antes posible. Con la pasión de la gente no se juega.
Porque esto es Central...
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